Nadie puede salvarte sino tú mismo.
Te verás una y otra vez en situaciones casi imposibles.
Intentarán una y otra vez por medio de subterfugios, engaños o por la fuerza
que renuncies, te des por vencido y/o mueras lentamente por dentro.
Nadie puede salvarte sino tú mismo y será muy fácil desfallecer, pero muy fácil,
pero no desfallezcas, no, no.
Limítate a mirarlos. A escucharlos.
¿Quieres ser así? ¿un ser sin cara, sin mente, sin corazón? ¿quieres experimentar
la muerte antes de la muerte?
Nadie puede salvarte sino tú mismo y mereces salvarte.
No es una guerra fácil de ganar pero si algo merece la pena ganar, es esto.
Piénsalo. Piensa en salvarte a ti mismo.
Tu parte espiritual. La parte de tus entrañas. Tu parte mágica y ebria. Sálvala.
No te unas a los muertos de espíritu. Mantente con buen talante y garbo y al cabo,
si fuera necesario, apuesta tu vida en plena refriega, al carajo las probabilidades, al carajo el precio.
Nadie puede salvarte sino tú mismo.
¡Hazlo! ¡sálvate!
Entonces sabrás exactamente de qué hablo.

Charles Bukowski

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